San Salvador, El Salvador, 27 de septiembre de 2026
Hola, Ruth.
Es raro escribir esta carta pensando en que no podrás leerla porque el Estado salvadoreño no permite que recibás nada del exterior, igual que sucede a la mayoría de las personas inocentes que están detenidas injustamente tras más de cuatro años bajo el régimen de excepción.
Te escribimos esta carta para felicitarte por tu cumpleaños, tus 49 años. Esperamos que el otro año podamos celebrar tus 50 en libertad, abrazarte y festejar tu vida, junto con tu familia y las personas que te queremos mucho. Mientras tanto, solo queda escribirte esta carta y contarte un poco de todo lo que ha pasado en un año: vos en la cárcel; nosotras en el exilio.
¿Te acordás cómo eran los días antes de esto? Lo pensamos a menudo, pensamos en tu risa, en tu trato cariñoso, vos siempre parada frente a la cámara con algo listo que decir con el ímpetu imparable que tanto te caracteriza y que hoy tanto nos inspira. También pensamos en el día que todo eso cambió. Esa noche que te detuvieron y un par de días después, cuando aprobaron la Ley de Agentes Extranjeros, entendimos que Cristosal no podía seguir trabajando desde El Salvador. Pero para nosotras simplemente parar no es una opción, y entre las muchas cosas que no podemos dejar de hacer está agotar todas las instancias necesarias para que te liberen. Esa tarea no ha terminado, ni terminará hasta que estés libre y obtengás justicia.
Quisiéramos, al igual que muchas personas, que estuvieras acá para entender juntas cómo se trabaja desde el exilio. Aunque no estés físicamente, siempre estás con nosotras. Sos motor e inspiración cuando el cansancio pesa, porque pesa mucho, pero tus palabras nos acompañan y tu espíritu nos mueve. Por eso, lo que no pesa es la convicción y el compromiso de que no podemos parar hasta el día en que esto se acabe. Porque sí, Ruth, esto algún día se va a acabar.
Hablar de vos es algo que hacemos frecuentemente. Intentamos describirte y explicar por qué te convertiste en alguien tan incómoda para el régimen, por qué tu captura fue un mensaje para quienes no están dispuestos a permanecer en silencio e indiferentes, por qué a tu captura le siguió nuestro exilio. Siempre nos encontramos con gente que te conoce, que te leyó, que te escuchó y que tiene muchas anécdotas con vos. Aquí afuera, la gente sabe que sos inocente. Todo eso que sembraste cuando acompañaste a las comunidades por el agua contaminada, a los defensores contra la minería, a los estafados con el bitcoin, al personal de salud de la pandemia, a los familiares de los venezolanos enviados al CECOT, a los despedidos injustificadamente, a los jóvenes que formaste, todas esas son las voces que hoy defienden tu nombre, y ese mérito es cosecha tuya y solo tuya. Con la mayoría coincidimos en cuánto extrañamos tu risa, tu alegría. Otros no te conocen, pero quieren conocerte algún día. En muchos lugares del mundo te mencionan, reconocen tu valentía y tu coraje por denunciar lo que está mal, porque las cosas no deben ser así, porque la gente no se lo merece, porque los derechos no deben ser un privilegio de pocos, y tampoco es justo que hagan lo que quieran con la cosa pública sin consecuencias.
Desde el exilio seguimos trabajando por lo que vos has defendido; hemos acompañado a comunidades y personas en condiciones de vulnerabilidad. Este año también hemos celebrado cómo otros líderes criminalizados han obtenido su libertad en Guatemala, y no te imaginás cómo soñamos con que tengás un juicio público y podamos estar allí y verte salir libre, con tu frente en alto y extendiendo tus brazos, con esa valentía y amor que te caracterizan. Y tenemos la esperanza de que así será, porque cada vez se suman más voces en todo el mundo para exigir tu libertad.
Cuando salgás tenemos mucho que contarte, todo lo que ha pasado desde nuestra salida de El Salvador. Dejamos mucho, pero también hemos construido acá comunidad, sobre todo. Entre lágrimas y risas, miedos e incertidumbres, intentamos continuar la vida desde el exilio; pero la vida sigue siendo rara sin vos, siempre intentando saber qué pensarías, qué dirías y qué harías. Extrañamos tus reflexiones tan acertadas y humanas, y esa claridad de saber qué hacer y no tener miedo de hacer lo correcto. Quisiéramos saber cómo estás en la cárcel. Tenemos la sospecha de que estás muy fuerte, con tu espíritu intacto y pensando en todo lo que harás al salir, cuánta gente vas a abrazar, cuántos senderos nuevos vas a caminar, cuántas canciones vas a bailar. Quisiéramos que leyeras todos los mensajes que te han enviado desde muchos lugares del mundo, sororos, fraternos, inspiradores, solidarios. Pero mientras vos no los podás leer, los leemos nosotras, porque nos dan fuerza para continuar.
Celebramos tu vida y agradecemos al universo por coincidir y tenerte como nuestra compañera y amiga, y desde la distancia física (porque siempre estás con nosotras) te deseamos: ¡Feliz cumpleaños, Ruth!
Desde el corazón,
tus amigas de Cristosal